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Curso: Lenguajes artísticos en el jardín de infancia
El pasado fin de semana tuve el placer de impartir un curso dirigido al equipo de maestras y educadoras de la Escuela Bressol Municipal El Rial, de Sant Cebrià de Vallalta. El curso versaba sobre Lenguajes artísticos y tenía por objetivo asesorar al equipo docente del centro para montar un espacio de expresión y experimentación artística en la escuela.
Destaqué la importancia de proporcionar estímulos, materiales y oportunidades a todos los niños para que puedan desarrollar actividades artísticas que contribuyan a su desarrollo integral. Tratamos cuestiones relacionadas con los materiales, la organización del espacio y el diseño de actividades. También traté de proporcionar herramientas y recursos para que las personas que forman el equipo docente fueran conscientes de su propia capacidad creativa y de las implicaciones que esto tiene en el desarrollo de su tarea educativa.
Recomendé el uso de materiales naturales para poner a disposición de los niños. Desde mi perspectiva, estamos rodeados en exceso, de materiales artificiales, que ofrecen experiencias sensitivas pobres.
Tenemos a nuestro alcance gran cantidad de materiales naturales interesantes que podemos reunir con poco esfuerzo, si planificamos algunas cosas, y también si contamos con colaboración.
En la fotografía siguiente he reunido algunos de los materiales que examinamos:
- Coco
- Frutos de casuarina
- Cañas de bambú de diferentes diámetros. En forma de tubo vacío o con nudos que permiten utilizarlos de contenedor. También partidas por la mitad
- Frutos de jacaranda
- Fruto de magnolia
He olvidado poner el número 6 directamente sobre el soporte que he utilizado para hacer la fotografía: corcho
Continuaré hablando sobre materiales naturales con fines educativos. El curso me permitió detectar interés por el tema y desconocimiento en general de las posibilidades que los recursos naturales que nos rodean nos pueden facilitar.
P.D: En el transcurso del curso se produjo una consulta botánica inesperada: surgió interés por saber qué tipo de fruto es una especie de pera gigante que cuelga de los árboles y que crece cerca de la escuela. Anticipé la respuesta de forma casi instantánea y esbocé una sonrisa al recordar cómo averigüé yo, hace años, de qué se trataba. Lo desvelaré en el primer artículo que dedique a cuestiones botánicas.
Planear la recogida de datos
Mientras ando ocupada en otras cosas, pienso en la curiosidad que me ha suscitado saber si son las hembras de dos especies de currucas diferentes, las que se sienten más atraídas que los machos, por las manzanas que les suelo ofrecer.
Me he propuesto recoger datos y cojo lápiz y papel para poder valorar algunas de las cosas que he pensado:
- Dibujo una manzana, y después, 4 más.
- Dibujo una curruca capirotada y una cabecinegra, ambas hembras.
- Hago el esbozo de una gráfica para anotar el número de veces que veo a una hembra posada en 1 manzana, o, ¿en 1 de las 4? Una columna para cada manzana. Una fila para cada especie de curruca.
Ahora que escribo me doy cuenta de algo: He dicho que me iba a esforzar por observar machos y no los he dibujado. Inconscientemente, debo haber dado por sentado que ellos no van a aparecer y no les he dado espacio. Dejo por escrito la reflexión y planeo hacer dos dibujos más.
- Pienso en el momento del día en que voy a realizar la observación y dibujo un reloj, dos, y tres, indicando posibles horas y luego añado un “5’” (de forma arbitraria) para indicar la duración de cada observación.
He descartado recoger datos sobre otras especies que picotean las manzanas con asiduidad, por la dificultad que supone identificar con facilidad a machos y hembras, a efectos de saber si son ellas las que se sienten más atraídas por la fruta. También podría ser que la apetencia por las manzanas se manifieste de forma diferente según cada especie.
Vuelvo a centrarme en las currucas. Y en la fruta. Y me pregunto si las currucas se sentirán atraídas por otras frutas que no sean manzanas.
- Dibujo una manzana, una pera y una naranja y me las imagino cortadas por la mitad, a punto para ser colgadas.
No tengo peras en casa. Manzanas y naranjas, sí.
Esto se complica. Ahora en cada columna de la gráfica que he empezado a esbozar podría haber una fruta diferente.
No importa, no hay prisa, lo que me gusta es disfrutar de la observación de los pájaros en libertad, y decido que el próximo paso va a consistir en colgar media naranja y OBSERVAR.
¿Compartimos? Un rato tú, un rato yo…
He comentado que dejar una o más manzanas en el estado que muestra la siguiente fotografía, es producto de un trabajo de colaboración.
No todas las especies de pájaros que visitan el jardín se sienten atraídas por la pulpa de esta fruta. Las preferencias cambian según las especies, y hay quien tiene dietas más variadas que otros.
Me resulta especialmente simpático ver cómo los pájaros hacen relevos para comer las manzanas, sin que ello provoque grandes conflictos entre ellos. A veces llega algún nuevo pretendiente de la fruta mientras otro anda picoteando la pulpa y éste, bien le cede el privilegio al recién llegado, o bien realiza un gesto intimidatorio que da a entender al otro que tiene que aguardar su turno. No puedo decir que haya observado hasta el momento a nadie enzarzándose en una pelea en el aire por la posesión de una manzana. Da la sensación que existe un acuerdo tácito entre ellos: un rato tú, un rato yo … y nos vamos turnando, así que no sólo colaboran en la labor de dejar la manzana literalmente en la piel, si no que también comparten sin problemas la golosina que tienen a su disposición.
Trataba de ilustrar la observación con algunas fotografías que mostraran la alternancia de visitantes, y como hago habitualmente, disparé la cámara numerosas veces para asegurar alguna toma nítida e interesante. Luego seleccioné estas dos fotografías y me di cuenta de que aparece una nueva especie que aún no había aparecido en los anteriores relatos de esta sección naturalista. Se trata de la curruca cabecinegra, de la familia de los sílvidos, (igual que la curruca capirotada), con un rasgo distintivo característico: un anillo ocular de intenso color rojo. Ambas especies de currucas presentan dimorfismo sexual (diferencias de tamaño y coloración entre ejemplares de ambos sexos).

Sylvia atricapilla

Sylvia melanocephala
Los dos ejemplares de las fotografías son hembras y me he dado cuenta de que son las únicas que he conseguido ver encima de las manzanas después de repasar decenas de fotos. Ello ha hecho que me preguntara:
¿Habrá algún motivo que impulse a las hembras de estas dos especies de currucas a alimentarse de manzana, mientras que parece que a los machos no les interese o atraiga especialmente? ¿Tiene la manzana algún tipo de nutriente que las hembras aprecian, por algún motivo determinado?
Estas preguntas van a condicionar, por lo menos unos días, mis observaciones: ¿Qué número o proporción de machos y hembras de currucas observaré los próximos días encima de las manzanas?
A esta la he pillado, (y me ha costado), sobre otra de las manzanas que tengo colgadas, después de sentir interés por el sexo de las currucas que se alimentan con esta fruta. El anillo ocular rojo lo lucen machos y hembras. Sin embargo, ellas tienen el dorso de color pardo (como el ejemplar de la fotografía), mientras que en los machos es gris.
Hasta ahora el número de hembras avistadas encima de las manzanas supera al de los machos. La proporción en estos momentos es de 0 a 100% a favor de ellas (no recuerdo haber visto a ninguno). Quisiera poder revelar una proporción diferente, así que voy a esforzarme en avistar machos, y en recoger datos.
Pájaros-Hoja y Hojas-Pájaro
Los Pájaros-Hoja y los Hojas-Pájaro, habitan y revolotean en la cabeza de mi padre y han anidado en ella.
Así como la mayor parte de ideas que revolotean en su cabeza se desvanecen en décimas de segundo, los Pájaros-Hoja llevan tiempo instalados en alguno de los pocos circuitos memorísticos que todavía tienen capacidad para retener acontecimientos.
Yo creo que es la emoción la que aún mantiene la actividad de estos circuitos. En este caso la emoción se refiere a la inmensa CURIOSIDAD que han despertado en él esos extraños pájaros negros que se han pasado días y días (meses) pegados a una rama, hiciera viento o calma, sol o lluvia.
El primer Pájaro-Hoja apareció en el magnolio. Se pasó posado en una rama muchos días antes de descubrir que se trataba de un Pájaro-Hoja, y de que lo pudiera apresar con la cámara de fotos después de seguir la dirección en que apuntaba su muleta para indicarme con precisión el lugar donde presumiblemente andaba posado.

Los siguientes Pájaros-Hoja, que ya no eran uno, sino muchos, una bandada entera, tardé en encontrarlos. Por mucho que intentaba seguir sus indicaciones espaciales, su visión parecía ser producto de una auténtica fantasía. Hasta que me di cuenta de que tal vez lo que hacía falta es que yo cambiara mi punto de vista, por el de él. Ello implicó que yo pasara a ocupar su sillón y tratara de situarme en su misma posición, (la que adoptaba cuando observaba a los Pájaros-Hoja posados).
El segundo cambio, imprescindible para poder finalmente verlos posados sobre una de las ramas de la morera de la casa del vecino, se me ocurrió al pensar en dos conceptos que tienen que ver con la visión: claro y borroso. Pensé que, a veces, cosas que uno ve de forma muy clara, otras personas las ven borrosas, y al revés. Así que en vez de tratar de ver claro, traté de ver borroso buscando el efecto contrario. Sentada en su sillón entrecerré los ojos forzando el desenfoque, después de haber orientado la vista hacia la morera y allí estaban: TODOS los Pájaros-Hojas que nadie más que él había logrado ver hasta el momento. Dispuestos a lado y lado de la rama, uno encima de otro.

Esa primera visión, que tal vez fue para mí, también una revelación, la traduje al instante a un esbozo a lápiz sobre papel. Sirvió para conectar automáticamente ambas visiones, la suya y la mía, y que él tuviera en aquel momento la certeza de que POR FIN, yo había visto los pájaros.
Tuve claro en aquel preciso momento que se abría un mundo de posibilidades de juego, creatividad, estímulo neuronal, refuerzo de la autoestima y lazos afectivos, que me propuse explotar.
No son pájaros, son Pájaros-Hojas !!!!!!!! – Exclamé. Y es increíble la capacidad que tienes de ver cosas que otras personas no son capaces de ver. Tienes un don natural para ver y reconocer cosas originales y bonitas donde otros ven cosas normales y vulgares y te agradezco que me hayas ayudado a verlos porque así ahora tenemos un magnífico tema de conversación y planes de observación.
Meses de Pájaros-Hojas y Hojas-Pájaro, que no son lo mismo, darán pie, más adelante, a otros relatos.
Mientras escribía me ha entrado curiosidad además por la frase popular que se utiliza para referirse a algunas personas: tiene la cabeza llena de pájaros. Me entra la risa, no lo puedo evitar, de repente imagino qué clase pájaros deben llenar algunas cabezas… estoy convencida de que hay una gran diversidad…
Si no habéis madrugado este domingo
Si no habéis madrugado este domingo (y vivís en la comarca del Maresme), no habréis podido ver y disfrutar de los increíbles cambios de coloración y aspecto que ha experimentado el cielo esta mañana.
Hoy, en vez de colgar una única fotografía, he decidido incluir una galería de fotos para mostrar la evolución del magnífico amanecer de este domingo 5 de febrero de 2017.
La primera fotografía la he hecho a las 7:27, la última a las 10:29.